Las dimensiones excepcionales del gran Viaducto de Millau, las opciones estéticas del arquitecto Norman Foster, y también el decorado natural grandioso que ofrece el Aveyron a través de los Desfiladeros del Tarn son tantas bazas que contribuyen a potenciar las atracciones turísticas de la régión.
Todas las grandes obras de arte como los puentes de Normandia y Tancarville o la fábrica mareomotriz de la Rance, constituyen hoy todas aquellas destinaciones muy apreciadas de los turistas individuales o en grupo.
La asistencia de los pabellones de información atestiguan de este éxito.
El desarrollo más reciente de turismo tecnológico también es innegable, como lo muestra el éxito de grandes sitios industriales que aceptan abrir sus puertas al público.
El Viaducto de Millau es mucho más que una simple obra de autopista utilizada por viajeros apresurados. Muchos de ellos se toman el tiempo de observarle desde el área de ocio desde lo alto del peaje a la periferia de Millau.
Al igual que un muy prestigioso antepasado, el Puente del Gard o una obra más reciente como el viaducto de Garabit (obra del fundador de la Sociedad Eiffel, filial de Eiffage y empresa que interviene en Millau), el Viaducto de Millau se convierte en una etapa, una meta incuestionable de visita de los lugares del patrimonio tecnológico e histórico francés. |